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In the Station

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    In the Station

    Chile Grand Reunion

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    Drivasse

    Chile Grand Reunion

In The Station (2018, Independiente)

La experiencia y la amistad le dan forma a “In the Station”, LP debut de 8 canciones en español e inglés que hablan de las situaciones, épocas y sentimientos más lejanos expresados, de estos seis músicos que se reúnen en Grand Reunión, todos ellos con formación. en diferentes géneros de rock pero donde convergen en un sonido único y amplio, lleno de energía, con un fondo místico y un rock and roll muy ruidoso y lleno de fuzz.

Entre una amplia amalgama de influencias; Son los paisajes psicodélicos, el espíritu de los clásicos 60-70 e incluso los 80, el cuerpo y el peso del garage rock y, sobre todo, los ritmos afrolatinos de América del Sur que los diferencian, todos incorporados en un sonido contemporáneo.

Producido y grabado por Grand Reunion en su sala de ensayo “The Station”, este álbum trata sobre todo eso, el origen de su música y el lugar especial donde se da a luz. En este álbum, estos seis músicos chilenos dejaron que sus ideas e imaginaciones fluyeran durante más de tres años para finalmente dar vida a este“larga duración”, más tarde mezclada por Sebastian Venegas en Artisan Studio SCL y masterizada por Paul Logus (Anthrax, Paul Gilbert, Public Enemy , Clutch, Stone Sour, The Winery Dogs, etc.) en PLX Studio,  New York.

Por lo tanto, personajes femeninos muy extraños, encuentros cercanos del tercer tipo, sentimientos y creencias salvajes, sacrificios rituales, canciones para amigos que han fallecido e incluso un himno a la Diosa De La Hierba. ¡Todo eso y mucho más encontrarás en esta reunión, nuestra Gran Reunión!

Banda: Grand Reunión

VIAJE ENTRE REPTILES Y NAVES ESPACIALES
Brevísima Historia de Grand Reunion

“¡Deberíamos hacer una canción de eso!”. Se decía durante alguna conversación que provocaba risotadas. Sobre lo que fuese entretenido o interesante o gracioso. ¡Una canción sobre esa muchacha gótica tan atractiva como intimidante a la que Daniel Rivas (amigo cercano) había bautizado como “Sombra del Terror”.

Era una constante de las juntas; de las “reuniones”. La banda que había que formar algún día. Hasta que uno de aquellos, una broma sobre la ciudad, se tornó seria. Daniel “pincho” Rivas, ya no estaba. Se lo había llevado “la parca”. Ya era tarde para todo. Irremediable y a reclamar a la FIFA. Más de doscientas mil personas mueren al día en el mundo. Le había tocado a él.

No es casualidad que la insignia del grupo sea una especie de mandala, o si eso le parece demasiado cursi, llamémoslo un vórtice. Un círculo caótico en que al tiempo que unas cosas se van a la mierda, otras cosas nacen también. Y como homenaje al angel caído que se marchaba, Christian Spencer (guitarra), Cristóbal Pacheco (voz/guitarra) y César Garcés (bajo) deciden prenderle fuego a las ideas.

Volviendo a la imagen del vórtice caótico, una cosa son las ganas y otra es la ardua tarea de aunar voluntades y energías en torno a un proyecto de esos que siempre cuesta hacer despegar, y el recién nacido grupo al tiempo que iba creciendo por un lado, se iba desmigajando por otro. Procesos naturales de engranaje.

Leo (batería), Joaquín (batería), Pelao (batería), Jo (batería), Pancho (percusión), Agustín (percusión), Mario (percusión), Bicry (bajo) y César (su seguro servidor) fueron colegas músicos que formaron parte de este “fertilizante”.

A tres años de trabajo y búsqueda permanente se logra la formación definitiva, que es la que lanza hace pocos meses el disco debut: “In the Station”. Consta de los fundadores (Christian Spencer y Cristóbal Pacheco) a cargo de las dos guitarras, con Pacheco al micrófono, el tecladista-secuenciador Pablo “AA” Saavedra, el baterista Manuel Yáñez, Mario Rodriguez en las cuatro cuerdas del bajo y cerrando el círculo Javier Tapia en las percusiones. ¡Vamos por otra calada!

Con un rango “etéreo” que cubre una década completa desde el veinteañero hasta el que está a un par de pasos de cruzar heróico la barrera de los cuarenta, y como buenos sudamerican rockers, a lo largo de su recorrido todos han debido ser “autodidactas” de su propio destino. Fuera y dentro de la escuela, pues el aprendizaje, es diario. De manera que el currículum unido de todos los músicos incluye cepas del death metal, punk rock, rock & roll, balada electrónica, rock progresivo, rock alternativo, pop, hip hop y funk.

¡Más ingredientes a este moledor! Que sigue girando permanentemente. Gira, gira, gira hipnótico y sabroso, al calor de la fricción de las piedras. Y así llegamos hasta este día. El resto de la historia es lo que sea que esté pasando aquí, o en la cuarta dimensión.

 

 

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